
Cuando la oficina se vuelve como un refrigerador, la atención se dispersa. Los sistemas de aire forzado generan corrientes de aire frío, lo que hace que todos se sientan secos. Además, convierten el termostato en algo impredecible: una mesa está caliente, mientras que otra está helada. Hemos creado un calentador eléctrico compacto que resuelve este problema gracias al calor infrarrojo: calienta directamente a las personas y las superficies, no solo el aire.
¿Qué sucede realmente detrás de escena? Esta unidad funciona con un elemento infrarrojo de fibra de carbono. El calor emitido es radiante; es como estar cerca de una pared caliente, pero de manera más limpia y silenciosa. Se siente casi de inmediato, sin necesidad de esperar a que el aire se mueva. En una área de oficina de 150–200 pies cuadrados, genera 1,500 vatios a 120V, consumiendo 12.5A a través de un enchufe estándar NEMA 5-15.
Sus dimensiones son deliberadamente pequeñas: unos 8.5 pulgadas de ancho, 12 pulgadas de alto y 6 pulgadas de profundidad. Por eso puede colocarse debajo de un escritorio, sobre un mostrador o en un rincón tranquilo, sin interferir con nada. Tiene un termostato ajustable y protección contra volcamientos. La carcasa permanece lo suficientemente fresca como para poder tocarla, lo cual es importante en espacios compartidos donde hay gente que se mueve constantemente.
¿Por qué este enfoque funciona bien en las oficinas? El calor infrarrojo va directamente a los lugares donde más importa el confort: manos, pies, hombros… esos lugares que se entumecen cuando la habitación está demasiado fría. Como el calor es direccional, se pueden mantener cómodas las zonas ocupadas sin tener que calentar toda la habitación. Esto ayuda a mantener una humedad constante, reduciendo así los dolores de garganta y la irritación en los ojos que suele causar el calor en invierno.
Ese microclima estable también puede reducir la propagación de resfriados en la oficina: menos interrupciones y menos urgencias para cubrir turnos.
Aspectos prácticos: ubicación y limitaciones La ubicación es importante. Para obtener el mejor resultado, coloque el calentador a 3–6 pies de distancia de la persona sentada, inclinándolo ligeramente hacia un lado para evitar reflejos. Calienta directamente a las personas y las superficies cercanas, por lo que no solucionará los problemas causados por ventanas que dejan pasar aire frío.
En oficinas abiertas, generalmente basta con una unidad por cada 150–200 pies cuadrados. Si la habitación es más grande, agregue una segunda unidad para reducir las zonas frías, en lugar de intentar usar una sola unidad en áreas demasiado grandes. Es un aparato eléctrico, sin tuberías de gas ni necesidad de ventilación adicional. Pero necesita un enchufe dedicado. Evite usar extensiones eléctricas.
Caliente a las personas, no al aire. Así es como se puede mantener una oficina cómoda, saludable y productiva durante el invierno.