
Mantener los calentadores de baño calientes, pero sin cegar a nadie
Cuando diseñamos calentadores por infrarrojos para los techos de los baños, el objetivo no es simplemente generar tanto calor como sea posible. Eso es fácil. Lo verdaderamente difícil es controlar la luz que emiten estos calentadores.
Queremos que el calor llegue hasta nuestra piel, pero no queremos que la luz intensa dañe los ojos de las personas. Esto es especialmente importante cuando pensamos en bebés o niños pequeños: sus ojos son mucho más sensibles que los nuestros.
El truco con la luz
La mayoría de las lámparas de onda corta emiten una gran cantidad de luz. Si se dejan así, resultan cegadoras. Además, la radiación UV puede ser muy irritante.
Para solucionar esto, utilizamos aditivos especiales en los tubos de cuarzo y aplicamos recubrimientos internos. Es como un filtro: bloquea los rayos UV y la luz visible intensa, pero permite que el calor de onda media y larga pase sin problemas.
El resultado es un brillo suave y cálido, en lugar de un resplandor blanco y deslumbrante. Esto protege nuestras retinas, sin que la habitación se sienta fría.
Los componentes internos del aparato
Dentro del aparato, utilizamos cuarzo relleno de halógeno. El halógeno cumple una función “mágica”: regenera el filamento de la bombilla, lo que significa que esta no se quema después de unos meses. Así, el calor se mantiene estable durante mucho tiempo.
También utilizamos conectores tipo R7 o similares. ¿Por qué? Porque las bombillas eventualmente se agotan. Queríamos asegurarnos de que, cuando eso ocurra, pueda colocarse una nueva bombilla sin necesidad de tener conocimientos especializados en ingeniería eléctrica.
El sacrificio necesario
La verdad es que todo esto tiene un costo: al filtrar la luz visible para proteger nuestros ojos, perdemos un poco de eficiencia. El recubrimiento absorbe algo de energía, por lo que no se obtiene el 100% de la potencia total.
Pero en un baño, preferimos sacrificar un poco de eficiencia si eso significa que el producto sea seguro. Un consejo: asegúrese de que los soportes del techo estén diseñados para la potencia adecuada. No quiere que ese calor afecte las vigas de su casa.